Enrique G. Herrscher
(UBA)
Es común caer en el error de considerar
El Pensamiento Sistémico nació como reacción a la
fragmentación de la ciencia. No está al servicio de determinada profesión, sino
al del género humano en general, a fin de poder entender mejor realidades
complejas y actuar con respecto a ellas.
Esto determina tanto al
imposibilidad como la inconveniencia de limitar su alcance. Imposibilidad,
porque sus elementos cruciales son las relaciones y sus ramificaciones, que
abarcan varias profesiones y múltiples disciplinas. Inconveniencia, pues se
perdería una de sus características más valiosas: la multidimensionalidad,
que es nada menos que la respuesta a la creciente complejidad de los sistemas
sociales.
Esta noción no impide enfocar la atención en determinados
aspectos, así como una fotografía tomada con “gran angular” no impide concentrarse en un sector parcial
de la foto, con tal de no perder de vista la visión más amplia.
De este modo, se asegura poder captar lo único dentro de lo
diverso, lo diverso dentro de lo único, lo particular dentro de lo general. Más
importante aún: es la manera de comprender y enfrentar los complejos problemas
de hoy, que no pueden ser abordados desde una sola óptica, profesión o
disciplina.
En conclusión, lo esencial de la sistémica es la transdisciplinariedad; de ahí la dificultad de establecer
límites como si fuera una disciplina determinada.