EL LARGO PLAZO

¿PARA QUÉ?

 

                                                               Por Ricardo Araujo   

  

 

   La mentalidad restrospectiva , no permite ver un porvenir factible de construir a nuestro gusto. Así con frecuencia vemos los fracasos de emprendimientos gubernamentales o de empresas que viven en el corto plazo.

 

    No se puede esperar. Hay  que producir la noticia. Es  necesario sorprender a directores, accionistas, medios de comunicación, y muy a menudo a los ciudadanos. Parecería que el éxito, consiste simplemente en satisfacer las expectativas, dando a conocer lo que sucedió ayer. Así los dirigentes se lanzan en locas carreras que sólo producirán confusión y desazón. Naisbitt afirma que "influidos por los medios de comunicación masivos‑‑ la televisión especialmente ‑‑padecemos una necesidad de  acontecimientos coyunturales, que siempre se trasladan  de un evento ‑‑ a veces, al nivel de crisis ‑‑ al  siguiente, teniendo rara vez una conciencia más amplia  del proceso latente, oculto bajo la superficie." (1)

 

         Sucede que el porvenir no deja laureles, los  méritos son considerados por los éxitos logrados hoy. En nuestro país, por mucho tiempo nadie creyó en el largo plazo y menos aún en el planeamiento a largo plazo. En la Argentina, debido a las  transformaciones políticas, el fenómeno se ha agudizado y el hecho debe considerarse grave ya que ha provocado  una carencia total de planes o proyectos.

 

   Indudablemente somos persistentes. Cuando se producen las crisis llamamos a quienes triunfan en el mundo y le preguntamos qué hacer. La respuesta es siempre la misma: “Para volver a crecer hay que construir un futuro”, así nos lo repite Ricardo Hasuman (2), en un artículo publicado el 08 de octubre de  2000 en el diario La Capital de Mar del Plata.

 

 La explotación de las oportunidades y la posibilidad de aceptar riesgos calculados dependerán de la capacidad de los sistemas políticos de generar instituciones que provean una visión clara de los escenarios que, independientemente del color político del gobierno, se desean para la Argentina en los horizontes que se manejan hoy en el mundo.

 

    La acción en la coyuntura tiene poco sentido si no es en función de un proyecto futuro, un proyecto a largo plazo. Precisamente, es el largo plazo el que permite las abstracciones que alejan a las ideologías que sólo se debaten en la confrontación y en el efecto inmediato. San Agustín, en el Siglo V sostenía:"El tiempo vuela tan rápido del pasado al futuro que no se detiene ni un instante".  (3)

          

      El futuro es desconocido y por lo tanto nos depara sorpresas pero la comprensión y el conocimiento de los problemas actuales con una óptica y actitud prospectiva nos permiten prevenirnos tanto para evitar como para afrontar esas sorpresas. Anticiparse es una de las premisas inexorables del momento. Cuando esa anticipación no se logra es porque nos ha faltado información, o la que se disponía no fue correctamente aprovechada o se ha producido un cambio fundamental.

 

         En ausencia de un proyecto, lo que se piensa que sucederá, se transforma, la mayoría de las veces, en lo que se desea que suceda, lográndose así previsiones voluntaristas. Los objetivos que se elaboran como consecuencia de estas elecciones la mayoría de las veces llevan al fracaso y como consecuencia de este se pierde la confianza en el planeamiento y se acusa del crimen al cuchillo.

 

   Sin embargo, el largo plazo está  presente  en las estructuras de planeamiento en forma efectiva y reconocida por la  mayoría de los países del mundo desde la década del 60. La concepción del mismo siempre  se estableció siguiendo el concepto prospectivo. La consideración se hace desde el largo plazo hacia el corto para la línea de pensamiento y  elaboración de las metas y objetivos y desde el corto hacia el largo para el desarrollo de la acción.

       Este tema, se expone aquí en el convencimiento  de la necesidad de crear  una conciencia  del largo plazo. Porque, además, los métodos de  estudio así como  toda la tecnología  de pronósticos,  no  tienen  sentido si  no  es  en función de este tipo de  planeamiento, por más interesantes que resulten las conclusiones o los escenarios que se logren formular.

 

 LA PROSPECTIVA

 

   La necesidad de la anticipación esta íntimamente relacionada con la prospectiva y la prospectiva  tiene como horizonte el largo plazo. ¿Qué largo plazo?. Indudablemente el de los horizontes manejables dentro de la capacidad política y estratégica de quien se propone un proyecto. O de la profundidad de los estudios sistémicos y cibernéticos previos que esta requiere.

 

             Los trabajos más importantes sobre el tema son los de Gaston Berger "Fenomenología del Tiempo y  Prospectiva" (4) ,"El Arte de la Conjetura" de Bertrand de Jouvenel (5) y "Construir el Porvenir" de André Beaufré (6).de la escuela europea. También  en EEUU surguió un movimiento muy importante dentro y fuera de la Rand Corporation, con un número singular de autores, como Olaf Helmer, William J. Gordon. Herman Khan, Anthony Wiener, etc.,  que  constituyen la escuela americana.  La escuela europea es más racional y teórica, la americana es sumamente práctica y cuenta con recursos superiores. Son muchos los trabajos en los distintos quehaceres científicos provenientes de ambas escuelas. En los EEUU y  en otros países se la denomina "Investigación del Futuro" (Future Research), y hay corrientes que la consideran una ciencia, aunque no está reconocida como tal.

 

                  Para de Jouvenel (7) la prospectiva busca "una  visión basada en una formación de opiniones que  consideran lo que puede suceder y posteriormente, cifran  un juicio más verosímil por los datos que lo soportan  estadísticamente". En  su  último  libro  (8), el General Beaufreédice que es "el arte de conducir la historia".

 

      La prospectiva, lleva en sí un espíritu  científico, una actitud investigadora, previsiones fundadas en datos e información y una visión de futuro a través de hechos portadores de futuro. Su  aplicación requiere el conocimiento de los principios que la gobiernan y el dominio de las técnicas que emplea.

 

     La llamada "Actitud Prospectiva", es un concepto muy importante a tener en cuenta. Más importante que todos los conocimientos técnicos que se pueden tener sobre la materia, la comprensión e internalización del mismo,  dará fuerza y entidad a todo pensamiento o investigación sobre el futuro y también a la acción.  "La prospectiva es una actitud de espíritu de creación y descubrimiento"(8).

   

      Es indudable que cualquier actividad o proyecto requiere una anticipación, aunque no necesariamente la misma se verifique con datos exactos, dado que la exactitud no es, en la temática que nos ocupa, un factor relevante, observemos que  no se verifica ni en la historia. Lograr una actitud mental hacia los problemas del futuro exige asumir que el futuro lejano es libre, virgen, indeterminado y excitante. Que una vez imaginado y deseado se puede caminar en sentido inverso  en el pensamiento, de tal forma de llegar con él al presente y orientar las decisiones del hoy en función de aquella concepción. Como afirma Charles  François, “el pasado y el futuro son siempre imaginarios’, definiéndola como: ”El estudio de las futuras transformaciones posibles del sistema en función de su naturaleza intrínseca y de sus interrelaciones”. (9)

 

      Esto no es fácil, porque siempre existe "la  amenaza de profetizar, la tentación de DECIR EL FUTURO"(10).  Lo que se denomina futurología, y que constituye la antítesis.  Conocer el futuro con mayor o menor precisión no tiene sentido si no existe una decisión previa de modificarlo, para manejarlo. Por otro, la intención de intervenir activamente para orientar el devenir hacia un futuro deseable del conjunto de futuros posibles visualizados.

 

EL LARGO PLAZO Y EL PLANEAMIENTO ESTRATEGICO

 

   Todo planificador sabe tres cosas. La primera es que sin inteligencia no hay planeamiento, un prospectivista diría que sin un estudio sistémico adecuado apoyado en una metodología conveniente y una visión prospectiva  no hay planeamiento estratégico. Por ello, la inteligencia se convierte en la “vedette” en los primeros pasos de cualquier trabajo o apreciación estratégica, porque es la que le conferirá el marco conceptual correcto para iniciar el estudio.

   Prospectiva y Estrategia: ¿Cuál es la diferencia?, se pregunta Michel Godet (11), y afirma:”La prospectiva y la estrategia participan de un mismo desafío : anticipar para actuar.¨

    El planeamiento, orientador de las decisiones, ya sea a largo, mediano, o corto plazo, señala qué acciones se deben tomar en el presente  Esto no quiere decir que el planeamiento en sí mismo  no  esté orientado hacia el futuro, sería imposible que fuese de otra forma. El propósito del planeamiento  es lograr un futuro deseado, querido o preferido que puede  ser  un futuro bueno  o  el  futuro “menos malo” de todos  los   que podemos elegir. La elección será un acto propio de los que deciden. Pero independientemente  que   el planeamiento se haya efectuado o no, “conformar el futuro es algo que se hace en el presente” (12) En otra palabra, “manipular” la acción. Provee la unión entre el futuro seleccionado y la acción presente.

      Esto es muy importante por la  necesidad  que tiene la  alta conducción, ya sea del estado como de una empresa, de un proyecto de visión amplia a largo plazo. Largo plazo que  se apoya esencialmente en dos grandes pilares que le dan su razón de ser: las ideas y las instituciones. Las ideas son las  que orientan el porvenir  y  las instituciones son las que  lo estructuran, lo cambian, lo preservan, en fin, las que lo construyen y le dan vida. 

   Tanto en la crisis políticas como en las estratégicas, como en las sociales o económicas, el largo plazo representa  un papel importante. En estos casos, se rompe el equilibrio existente, surgiendo una gran incertidumbre al atravesar un período de acentuada vulnerabilidad con la consecuente inseguridad. Cuando la crisis se exterioriza es cuando comienza a producirse la mutación de los sistemas afectados. Sin duda, a las fuerzas de cambio se oponen las de resistencia a dicho cambio. Muchas veces estos cambios se tornan no viables porque no han sido preparados con mucha antelación. Puede ser que el cambio resultante sea positivo pero los riesgos que se deben afrontar suelen ser significativos. Así, es necesario anticiparse en el pensamiento y luego en la acción para llegar en forma sincronizada  al cambio sin que se produzcan cimbronazos. O sea, que el largo plazo es la pieza clave que contribuye a la estabilidad del sistema. Al producirse la mutación de los sistemas el manejo de la crisis depende del comportamiento de los actores. Pero, ¿ Vale la pena tener que esperar que esa crisis se produzca?. ¿ No es mejor adelantarse a los acontecimientos?.

Hay varios ejemplos que podemos observar como ser: la reunificación de Alemania sin violencia y bajo una organización social y económica ejemplar; la transformación del  comunismo en Europa Oriental que se occidentaliza y adopta la economía libre de mercado, la realidad de la Unión Europea y los cambios que se están experimentando en China.

 

 LOS ESCENARIOS Y LA CONSTRUCCIÓN DEL   FUTURO

               El llamado  "Método de Escenarios"  o "Método de Construcción de Escenarios" no es un método en sí mismo sino una técnica  especial. Una herramienta que utiliza la prospectiva para mostrar interacciones entre varias variables, tendencias y eventos futuros, o bien para ayudar a revisar la consistencia de  los pronósticos  en que se basa la situación futura. Permite, además, el entendimiento de la situación futura a no especialistas

 

 Es el producto, la concreción o el resultado de la aplicación de método de investigación sistémico, con la combinación de otras técnicas adecuadas para cada caso. Esta modalidad, en la actualidad, se está difundiendo como forma práctica de presentar el resultado a un decididor o planificador.

 

   Un escenario es simplemente la descripción escrita de una situación hipotética futura. Kahn y Wiener (13), definen el escenario como sigue:  "Un escenario es una hipotética secuencia de eventos  construidos con el propósito de centrar la atención  en procesos causales o puntos de decisión”.

 

    Esta definición del famoso libro ¨El año 2000¨, ha evolucionado pero el concepto es el siguiente: Se trata de un conjunto  coherente formado por la descripción de una situación futura y del encaminamiento de los acontecimientos que permiten pasar de la situación de origen a la futura. En realidad, los escenarios vienen a ocupar un espacio vacío.

 

             Se trata de la descripción de una visión futura  consistente en las circunstancias o condiciones que  definen el entorno en que una organización (puede ser  el país, un área estratégica, un foro, una empresa, un  conjunto de empresas, un espacio geográfico, un  mercado, etc.),  estará operando en un cierto horizonte  de tiempo determinado. y responden  a dos tipos de preguntas:

 

      1. ¿Cómo podría suceder hipotéticamente una  situación,  paso a paso?

 

      2.¿ Qué alternativas existen, para cada actor a cada  paso,   para  evitar, desviar o  facilitar  el  proceso?

 

 

    Los futuros son múltiples y por tal razón también lo son los  escenarios, pero éstos son útiles  porque proporcionan una rica visión sistémica para el estudio de futuras cuestiones políticas, estratégicas, económicas, sociales y desarrollos específicos. Los escenarios permiten abordar  y delimitar bien las diferentes reflexiones sobre un futuro altamente incierto. En realidad los analistas desarrollan escenarios alternativos basados en un conjunto de suposiciones o hipótesis lógicas y significativamente diferentes, pero  posibles, arrimando cierto grado de probabilidad de ocurrencia.

 

   En el área de defensa  se comenzaron a utilizar al comienzo de la década del 50 en planeamientos de contingencias y luego se fue generalizando en los planeamientos políticos l y largo plazo. Luego se fueron extendiendo a otros campos como el de la economía, la educación, las ciencias sociales y por último en el de las empresas.   Para el análisis prospectivo de situaciones políticas y estratégicas su uso es fundamental, ya que permite resumir un conjunto de pronósticos particulares que están relacionados de alguna manera y expresarlos en forma sencilla y clara a quienes no son especialistas en planeamiento a largo plazo, o no han participado en los estudios de investigación pertinentes.

 

    Los escenarios pueden abarcar cualquier lapso de tiempo pero se los utiliza sólo para el mediano y largo plazo ya que en el corto se ha generalizado hablar de situaciones. Lógicamente son más fáciles de montar cuando el período es mas corto, uno o dos años.

 

   Algunos autores, marcaron una diferencia que luego se generalizó, clasificando de la investigación del futuro en dos tipos; a uno lo denominan “exploratorio” y al otro “normativo”. La primera es una reflexión sobre los  posibles estados futuros y las evoluciones de un sistema externo al planificador o al que decide, o sea, un estudio que orienta a un futuro sobre el que no se puede influir. En el otro caso, la reflexión se efectúa sobre el futuro y el desarrollo que conduce al mismo dentro de un sistema sobre  el cual se puede incidir significativamente. La prospectiva exploratoria, establece las hipótesis respecto al entorno de estudio, algo  así como el escenario general sobre la que se apoyará un estudio más localizado o de nivel inferior.

 

   La  prospectiva normativa se apoya en la exploratoria, parte de futuros deseados y plantea los escenarios que más convengan para su logro. Indudablemente  el estudio normativo es mucho más fácil que el exploratorio. Consecuentemente los escenarios son clasificados también de esta forma.

     Coincido con lo que afirman los  autores de “...And Now  The Future” (14),cuando  dicen: “ ¿Qué podemos nosotros aprender del  estudio del futuro?. Que la justificación principal de todo estudio  del futuro   sean estos exploratorios o normativos, cualquiera  sea su  mezcla de razón e  imaginación, es que nos hacen pensar más rigurosamente  acerca del presente y de la envergadura de sus  implicancias,  sus amenazas y sus promesas para casos de  índole particular o para la humanidad como un todo”.

 

   En el largo plazo la precisión no es tan importante. No obstante, dependerá de la orientación del esfuerzo de planeamiento que se trate, y de todo lo lejos que se encuentre el futuro que se mira. Por otro lado, el rango de posibles  eventos podrá expandirse según  como miramos dentro  de  los futuros considerados. Esto es muy importante   que  se  tenga en cuenta para el ejercicio práctico del planeamiento. También hay que considerar que cuanto más lejos miramos mayor es el número de futuros alternativos.

  

   Pero el porvenir no siempre se mueve dentro de lo querido. Se dice que la prospectiva señala el camino, al igual que una carta de ruta guía al automovilista. Pero la carta tiene una fecha de edición. El que la diseñó pudo haber cometido errores, alguien pudo haber cambiado un cartel, las inclemencias del tiempo podrían haber destruido algún puente u obra importante, etc. Es por eso que los reciclajes a largo plaza también son necesarios, para tener la carta actualizada. El solo hecho de tener la carta actualizada mejora sensiblemente el análisis decisional que se debe realizar igualmente en el presente. Este, por sus características, deberá efectuarse en tiempo reducido, y a menudo sin  la posibilidad de requerir una inteligencia adicional. Por tal razón, es muy conveniente contar con planes de contingencia, los que indudablemente surgirán de futuros no queridos. Todo este paquete constituye una orientación de búsqueda muy útil para la inteligencia.

 

En general se los divide en escenarios de situación para la descripción de imágenes futuras, y escenarios de evolución para los diferentes encaminamientos o vías que conducen a ellos.

 

Los escenarios exploratorios, cuyo concepto ya se ha presentado, es una reflexión sobre los  posibles estados futuros y las evoluciones de un sistema externo al planificador o al que decide, o sea, una situación hipotética  que orienta a un futuro sobre el que no se puede influir. La prospectiva exploratoria, establece las hipótesis respecto al entorno de estudio, algo  así como el escenario general sobre la que se apoyará un estudio más localizado o de nivel inferior. En el escenario normativo:  la reflexión se efectúa sobre el futuro y el desarrollo que conduce al mismo dentro de un sistema sobre  el cual se puede incidir significativamente. La  prospectiva normativa parte de futuros deseados y plantea los escenarios que más convengan para su logro. Indudablemente  el estudio normativo es mucho más fácil que el exploratorio. Esta clasificación es en realidad de orden práctico ya que una vez planteados sólo se diferencian por la etapa de la reflexión y luego por la elección realizada.

   No se puede dejar de nombrar al escenario tendencal, que es el que corresponde al camino que se observa teniendo en cuenta las tendencias inscriptas en la situación de origen. En otras palabras, sea probable o no, es en principio aquel que corresponde a la extrapolación de tendencias. En general se lo tomaba como el más probable. Cuando el mundo cambiaba más lentamente, era lógico suponer esta simplificación, hoy es muy difícil jugarse.

 

El escenario contrastado que se define como el encaminamiento poco  probable de la situación de origen, es el escenario que se fija sobre la base de una situación diametralmente opuesta en relación con el presente. Este tipo de escenario se puede plantear tanto en el campo exploratorio como en el normativo. El primero es de particular aprovechamiento en las abstracciones que se plantean en Inteligencia Estratégica y el segundo permite la formulación de la contingencia.

 

   Generalmente se elaboran un conjunto de escenarios posibles (futuros posibles), con elementos comunes, ya que el futuro no es predecible sino simplemente pronosticable en términos probabilísticos. También se  elaboran distintos escenarios deseables (futuros deseables o queridos), que no necesariamente pueden ser factibles de realizar. Esto da origen a los escenarios realizables.

 

   Los propósitos de un escenario sea este exploratorio o normativo es: primero, mostrar interacciones entre varias variables, tendencias y eventos futuros; segundo, ayudar a revisar la consistencia de los pronósticos  en que se basa la situación futura; y por último,  permitir el entendimiento de la situación futura a no especialistas

 

   En resumen, se puede decir que, el futuro es múltiple, varios son los futuros posibles y el camino que conduce a tal o cual futuro no es forzosamente único. La descripción de un determinado futurible y el camino correspondiente para lograrlo es lo que constituye un escenario.

 

 NECESIDAD  DEL  GOBIERNO, DE LAS INSTITUCIONES Y      DE LAS  EMPRESAS DEL LARGO PLAZO.

 

   Afirma Toffler (15): ¨ En un mundo en cambio  acelerado,  el próximo año está más cerca de nosotros de  lo  que estaba el próximo mes en una época más  tranquila. Este hecho vital, radicalmente  alterado, debe  ser asimilado por los que toman decisiones en la  industria,  en el Gobierno y en todas partes. Todos ellos  deben ampliar sus horizontes de tiempo. Es como cuando uno conduce un vehículo. A mayor velocidad es necesario estar atentos a  todas las cosas que suceden más lejos. Hoy el presente es más fugaz que antes, obliga a que el proceso de reconsideración de objetivos políticos y estratégicos  deba  ser continuo. Esto es una realidad. Pero  he aquí que,  simultáneamente, los objetivos replanteados deben ser más correctos que antes. No hay margen  para errores. Por tal razón, deben apoyarse  en un concienzudo análisis, que sólo es posible si en forma hipotética  se ha planteado la cuestión anticipándose, so pena de  desvirtuar los objetivos permanentes que por estar  más cerca de  los valores, su no consideración puede ser muy peligrosa.

   Los  valores  no son  elegidos  al  arbitrio por quienes sustentan el poder político, sino que son intrínsecos  del grupo social, propios e internalizados por la sociedad y su civilización circundante. Pretender cambiarlos es una tarea muy difícil y cuando deriva de improvisaciones, sumamente peligrosa, ya que la sociedad reacciona en forma instantánea.

   Así, el  planeamiento estratégico, debe contener una  visión global que considere el entorno. Luego debe considerar el particular de la comunidad de naciones más cercanas, para saber hacia donde se dirige la acción,  de tal forma mantener los objetivos permanentes, dentro de  la confusión que se produce ante  cada cambio significativo.

   Por  otro lado, el corto, e incluso el mediano plazo,  tienden a complicar la mano de quienes están comprometidos a presentar políticas, cuando no se cuenta con un escenario normativo de largo plazo. Cualquier emprendimiento a alto nivel requiere tiempo y una programación adecuada. De lo contrario, se corre el riesgo, que planteado un objetivo, el mismo deba ser  reconsiderado por imperio de una falta en la apreciación  de factores o variables.

 

 

   El  largo plazo permite ubicarnos en tiempo y espacio, algo  así como hace el Estado Mayor cuando imagina los pasos sucesivos de una batalla y sobre la base de infinitas consideraciones determina  el momento en que el objetivo material  será conquistado. Pero luego  vuelve hacia atrás cuidadosamente para ver si está ubicado coherentemente con  el análisis efectuado. Esta falta de ubicación es bien señalada por Naisbitt (16) “La gran lección empresaria acerca de una obsolescencia no  reconocida a tiempo no la dio la industria de fustas para  sulkys, sino la de los ferrocarriles”.  Efectivamente, si los empresarios ferroviarios se hubieran dedicado a replantear  su negocio habrían percibido que el mismo estaba en el transporte de mercaderías y que el ferrocarril era sólo uno de los medios, pero las compañías se mantuvieron aferradas a su exclusividad y así están.

      La  falta de planes a largo plazo trae  serios inconvenientes. La elaboración de presupuestos escalonados para la obtención  de medios es prácticamente imposible. Los Sistemas de Planeamiento, Programación y Elaboración de Presupuestos  (esquema de planeamiento orientado funcionalmente y desplazable), apoyados en la prognosis a largo plazo  con miras a los intereses sociales,   políticos  y estratégicos, no se pueden implementar.

            Tampoco  se  puede  efectuar  una  racionalización administrativa eficaz. La palabra racionalización, tan de moda entre los que  pretenden cambiar los “estados benefactores”, es la tendencia a buscar en la razón el fundamento y   la  justificación de procedimientos, ideas o creencias. En este caso, consiste en la eliminación de todas las organizaciones que  no cumplen una tarea respaldada por una función necesaria dentro  de la estructura. O en otras palabras, la racionalización de los métodos  de  planeamiento, producción, control, etc., es  la   acción  que lleva a lograr el  objetivo de optimización económica en forma coherente.

 

Otra   de   las  cosas afectadas es la elaboración de  planes  de incorporación de personal, en especial en las instituciones  oficiales, y como consecuencia de ello la imposibilidad  de  materializar las respectivas pirámides de personal. Si se quiere jerarquizar la función pública y mejorar el nivel del personal  a través de una carrera de formación y perfeccionamiento, debe asegurarse una  movilidad  dentro  de  la misma, donde los incentivos varíen según el nivel. Esto sería un justo y humano camino para aquellos servidores que olvidados y hasta menospreciados por el resto de la sociedad, cumplen funciones que  el estado no podrá relegar.

 

            Es  posible  dar  muchos  más  ejemplos,   como el caso  de la  investigación científico‑tecnológica que por carecer el Estado o las empresas de planes a largo plazo no es orientada correctamente, e incluso se ha llegado a no visualizar su importancia   y  necesidad. Pero estimo que es suficiente para ver lo que nos hemos propuesto.

 

             Como dijo recientemente en las viejas aulas del Colegio Nacional Buenos Aires el profesor Jean Leca (17), especialmente invitado para el XV Congreso Mundial de Ciencia Política, “La aceleración de la historia nos  coloca en posición difícil. Este mismo congreso se efectúa  cada tres años. La última vez que nos reunimos fue en  Washington,  y   ninguno fue capaz de imaginar lo  que  sucedería con  la Unión  Soviética,  ni que los Estados  Unidos enviarían un ejercito de 500.000 hombres al Golfo  Pérsico, ni que el socialismo desaparecería prácticamente  de Europa del este. La complejidad de la historia se nos  escapa. Pero lo que se nos escapa, si hacemos realmente un  trabajo científico, es  descubrir las tendencias de fondo  y  de largo plazo que condicionarán el funcionamiento  político de las sociedades  en distintos lugares del  mundo. Es en   este terreno donde se mueve la ciencia  política y donde el aporte científico produce sus  resultados”.  Las tendencias de fondo a las que se refiere  el profesor francés son: la necesidad de capital, el debilitamiento de los estados en todo el mundo, y el resurgir de los nacionalismos.

 

HACIA EL FINAL

 

 

   Cerrando, debemos recordar a Ackoff (18), cuando afirma que ¨en el proceso de planeamiento el  producto es lo más importante”. Esto significa que el principal beneficio que se deriva del mismo es precisamente realizarlo. Y es lógico porque  exige, en primer lugar, un gran conocimiento del propio sistema, lo que ya permite  detectar fallas dentro del mismo.  Pero al mismo tiempo, obliga al conocimiento del entorno y brinda así la posibilidad de visualizar las oportunidades.

 

   La mayoría de los dirigentes políticos  y gerentes dedican muy pocas energías a forjar una visión del largo plazo. Esto lo atribuyo a la falta de conocimientos sobre el particular. De allí la importancia de este artículo. Un error se pede pagar muy caro. El estudio del entorno, los impactos que pueden producir las nuevas tecnologías, la determinación de las tendencias pesadas, etc., son fundamentales. La ciencia avanza a pasos agigantados y el mundo de hoy será muy distinto al  que se vivirá dentro de  diez o veinte años.

 

   Indudablemente el mundo está cambiando aceleradamente, en el campo estratégico los vuelcos son significativos. Los hechos que se han producido en la década del 80 como la caída del Muro de Berlín, la disolución del Pacto de Varsovia y de la Unión  Soviética, el incremento de actores dentro de los llamados ¨5 Grandes, constituyen  sucesos portadores de futuro que hoy están vigentes. En nuestro caso particular, el fin de los gobiernos militares, la experiencia de Malvinas, la reinstalación de la democracia pluralista, la integración del MERCOSUR,  el cambio de frente respecto a las relaciones con Estados Unidos de Norte América, los adelantos en las relaciones con los países vecinos, y el incremento de la pobreza y la marginalidad, obligan a nuestros políticos y dirigentes a imaginar nuevos escenarios.

 

  

    La competitividad, que es sólo una maniobra estratégica para dejar de lado al otro, consiste en una carrera donde es necesario ganar al oponente y en ella se verá mejor posicionado quien conozca mejor la realidad, comprenda  a sus competidores y al que con imaginación logre crear los mejores espacios para desarrollar su acción. No sólo se logrará la competitividad mejorando la productividad o logrando un permiso de caza en el zoológico como pretenden quienes han vivido a costa de la inflación o de las barreras aduaneras. Esto presupone  aprovechar las oportunidades y asumir un riesgo. Muchas veces lo que se conoce como fallas de implementación son realmente decisiones equivocadas de la previsión de ayer que se disfrazan de esta forma.

 

    La visión de futuro requiere una curiosidad tan profunda que es necesario deshacerse de toda atadura con las circunstancias que la acción del presente exige. Los estados o las empresas que abren caminos creando futuros sorprenden cuando rompen las reglas. Para las otras ya es tarde.

 

 

 

  BIBLIOGRAFÍA:

 

(1)    Naisbitt John, "MEGATENDENCIAS", Ed. Fundación Cerien, Buenos Aires, 1984.

 

(2)    Ricardo Hausmann, profesor de la Kennedy School of Goverment y ex Economista Jefe del Banco Interamericano de Desarrollo. Fragmento de una exposición en la Convención de la Cámara Argentina de la Construcción.

 

      (3)  San Agustín, "CONFESIONES".Ed. Apostolado de la   prensa, Madrid,1951.

 

 

     (4) Berger Gaston, "PHENOMENOLOGIE DU TEMS ET PROSPECTIVE", Ed.Puf,  Paris, 1964.

 

(5)    de Jouvenel Bertrand "L'ART DE LA CONJECTURE",   Ed.Sedeis,Paris.1972.

 

     (6) Beaufré A.,"BATIR L'AVENIR",Ed. Calmann‑Levy,  Paris,1967.‑

 

(7) Ibid.(5).

 

     (8) Beaufré André, "LA NATURE DE L'HISTOIRE", Ed. Plon, Paris,1974.

 

     (9) Charles François, “Diccionario de  Teoría General de  Sistemas y Cibernética”,  GESI, Bs. As.,1992.

     (10)  Ibid.(5).

 

(11)Godet Michel “ De la Anticipación a la Acción” Alfa Omega , Colombia, 1995.

 

     (12)Godet Michel ¨Creating Futures- Scenario Planning as Strategic Management Tool¨.Ed Economics, Londres .2001.

 

    (13) Kahn Herman y Wiener Anthony, "THE YEAR 2000",Ed.  Mac Millan,N.Y.1967.

 

  (14) De Houghton Charles,  Page William y Streatdfield Guy,“...AND NOW THE FUTURE”, Pub.  PEP., Ed.  George  Berridge & Co., Londres, 1971.

 

 (15) Toffler Alvin,”EL SHOCK DEL FUTURO”, Ed. Plaza Janes,    Barcelona,1981.

 

  (16) Ibid.(1).

 

  (17)  La Nación,24 de julio de 1991,Buenos Aires

 

  (18) ACKOFF RUSSELL,”Planificación de la Empresa del  Futuro”, Ed. Limusa, México,             1983.